ETAPA
Visita 7: Circo Romano
ACCESO
Con entrada
HORA
17:30 h
DURACIÓN
45 min
DIRECCIÓN
Av. Juan Carlos 1, s/n
OBJETIVO
Ubicación, dimensiones y usos del hipódromo en la ciudad romana. El circo romano como proyección terrena de la eclíptica solar: importancia de la arqueoastronomía en la interpretación y el conocimiento de las civilizaciones antiguas. Panis et circenses: ayer y hoy del deporte de masas como válvula de escape, motor de identidad y socialización, reclamo propagandístico, producto de consumo y espectáculo. Clases sociales y formas del ocio en la antigua Roma.
DESCRIPCIÓN
El Circo Romano de Mérida es la demostración fehaciente de que, ayer como hoy, las megaestructuras urbanísticas de ocio son el resultado natural del crecimiento demográfico y encuentran, por tanto, su razón de ser en la periferia de las ciudades: un recinto capaz de albergar por sí solo a toda la población de la colonia romana no solo necesita una gran extensión de terreno donde asentarse, sino también una eficaz red de comunicaciones que lo vincule con el centro de la ciudad, posibilite un fácil acceso a los visitantes procedentes de otras localidades cercanas y garantice una fluida conexión con puntos estratégicos de la red viaria (Corduba y Toletum, en este caso). Además, una construcción de semejante envergadura está sujeta, por obvias razones, a un proceso permanente de mantenimientos, reformas y ampliaciones de los que también se ha beneficiado nuestro monumento durante su vida activa.
La conexión física y simbólica del circo con el área de espectáculos constituida por el teatro y el anfiteatro se manifiesta tanto en la continuidad espacial de ambos recintos (400 m separan a los dos complejos, alineados perfectamente de este a oeste) como en la singular progresión geométrica de sus respectivos aforos (6.000 - 15.000 - 30.000 personas). Asimismo, su amplia explanada (a manera de valle artificial) y su meditada ubicación entre la suave pendiente del cerro de San Albín y el curso del Albarregas es un ejemplo característico de la sabia interpretación y el meticuloso aprovechamiento de las condiciones del entorno natural que, con el Circo Máximo de Roma como modelo de referencia, aplicaron rigurosamente agrimensores e ingenieros romanos en la planificación y construcción de sus edificios públicos.
Evidentemente, dimensiones y capacidades hablan en bruto y a las claras del foco del interés ciudadano en los primeros decenios del imperio. Pero el esmero ornamental y el erudito planteamiento alegórico del edificio, en general, y su spina, en particular, revelan una íntima colaboración entre ingeniería y astronomía de gran sutileza intelectual.
A pesar de la evidente desnudez del solar, el hipódromo de Mérida proporciona al visitante suficientes elementos objetivos como para que la vista pueda recrearse en su contemplación sin una excesiva dependencia de la fantasía. Ciertamente, el recinto no puede compararse en dimensiones, capacidad o importancia con el Circo Máximo de la capital del imperio, pero la conservación de sus elementos básicos y la recuperación controlada de su función original lo convierten en un hito patrimonial de primer orden.
Además, la conservación de su estructura ha permitido a la arqueoastronomía reconstruir con cierta exactitud los aspectos fundamentales de su diseño: desde su orientación este-oeste (trasunto del curso solar) hasta la relevancia cronométrica de los obeliscos que jalonaban la spina, pasando por el trasfondo religioso y cosmológico del número de equipos participantes (4 estaciones), las vueltas a la pista (7 planetas-días), los cajones de salida (12 meses-signos zodiacales) o incluso las imágenes utilizadas para marcar las vueltas recorridas (delfines y huevos), todos los elementos constitutivos del espectáculo allí ofrecido a la ciudadanía estaban metódicamente dispuestos para relacionar, en el imaginario popular, el poder imperial del fundador de la colonia con el orden divino y cósmico.
De la pasión del ciudadano romano por las competiciones deportivas celebradas en el circo (velocidad, riesgo y triunfo se visten de color en cada prueba, ) y de las obvias posibiliades del espectáculo para el desfoge colectivo y el refuerzo de la conciencia identitaria nos sigue hablando con elocuencia el deporte de masas de nuestro tiempo. Pero el mismo recinto colosal capaz de atraer a la población con el estímulo de la diversión y su catarsis, también se convierte, a tenor de las circunstancias, en el foro idóneo para las arengas, los discursos y las asambleas multitudinarias: los poderes públicos que proyectan el edificio o contratan y subvencionan el espectáculo saben perfectamente que el graderío que se enardece con las peripecias y alardes de sus corredores es el mismo que puede jalear y conducir a la victoria electoral a sus candidatos, o, en todo caso, acallar por mero pánico escénico las voces discordantes.
Y es que, al igual que el teatro y, sobre todo, el anfiteatro, pero en una escala mucho más cercana a la realidad por sus dimensiones y por la naturaleza física y emocional del espectáculo que acoge, el circo romano representa a la perfección el difícil equilibrio entre las rotundas diferencias sociales y el paradigma de unificación ideológica que promueve la casa imperial. La misma procesión inaugural que abre y solemniza las carreras con su derroche multisensorial y su panoplia propagandística es de por sí una constatación de que hasta la existencia de facciones rivales es una necesidad prevista por el sistema para canalizar de forma controlada, bajo el pretexto de la competición deportiva, las frustraciones, quejas y protestas de las clases más desfavorecidas, encandilar a los sectores más dubitativos y colmar las aspiraciones de los fervientes defensores del régimen imperante.
INTERÉS DEL ALUMNADO
😀
PROPUESTAS
Un breve vistazo a la maqueta expuesta en el centro de interpretación permitirá al visitante hacerse una idea más clara del yacimiento antes de acceder a él. La perspectiva global del edificio se completará con una segunda impresión panorámica obtenida ya desde las terrazas del edificio. El panel informativo que allí se expone da buena cuenta del complejo simbolismo astronómico del recinto y sus espectáculos, por lo que su lectura (y conveniente explicación) es altamente recomendable para un fructífero aprovechamiento de la visita. Por supuesto, esta propuesta solo despertará el interés de los alumnos más curiosos.
De las once filas de gradas de las que, al parecer, constaba la cávea original no queda prácticamente rastro. Buena parte de la culpa del deterioro del monumento la ha tenido el expolio y el saqueo. ¿A qué diferentes usos piensa el alumno que ha podido destinarse el material extraído del edificio?
¿Qué suponía el circo romano y en cuántas formas distintas se nos ha transmitido su modelo de competición? Las carreras de caballos no son precisamente un referente deportivo para nuestros alumnos. Pero, ¿qué otras modalidades de circuito serían sus herederos directos en la actualidad?
Graecia capta ferum victorem cepit et artis intulit in agresti Latio. Eso de lanzarse a la carrera por una pista "a todo casco" tampoco fue un producto genuinamente romano. También los griegos eran de correr sobre dos ruedas. Desde Troya a Siracusa, pasando por Delfos y Olimpia, ¿conocen nuestros alumnos algunos precedentes? (Ahora es cuando deberían intervenir los selectos estudiantes de Griego II...)
Comparar el Campeonato de España de Motociclismo con un Mundial de Atletismo no tiene demasiado sentido. Porque, ¿qué es "deporte" realmente? Los atletas compiten por su país y en nombre propio. Los motociclistas, además, por una escudería y sus patrocinadores. Si Roma es la versión práctica de Grecia, ¿inventó también el deporte moderno?
En la interpretación del circo de Mérida, el aspecto astronómico (como ya se ha indicado) no es baladí: el hombre moderno se orienta o desorienta a su manera. Para el alumnado intrépido puede resultar fascinante indagar los porqués de algunos detalles aparentemente insignificantes o simplemente funcionales del recinto.
Aunque se trate de edificios concebidos prioritariamente para el ocio y el espectáculo, ¿a qué otros fines pueden haber servido también circos, teatros y anfiteatros?
¿Qué tipo de público acudiría a presenciar las carreras del circo? ¿Habría alguna diferencia económica, social o cultural significativa entre los aficionados al hipódromo y los usuarios del anfiteatro, por ejemplo? ¿Se llenarían siempre las gradas? ¿Con qué motivo o en qué momentos del calendario se organizarían los espectáculos? En lugares esencialmente abiertos, ¿era la climatología un condicionante para la celebración o suspensión del evento?
Ejercicio de etimología: pompa, spina, carceres, mappa, palma, etc. son palabras de larga tradición en nuestra lengua. Jugar con ellas, derivarlas, inventarles un origen y un significado es, además de divertido, lo mínimo que el latín se merece.
También el citado mosaico brinda la oportunidad de poner en práctica tanto la destreza paleográfica y léxica del alumnado (a partir de la lectura, identificación e interpretación de las palabras y los nombres que aparecen en el pavimento.) como sus conocimientos culturales (indumentaria y objetos que luce el auriga).
Y a todo esto, ¿dónde están/estarían los baños para el público? Con tanta gente allí reunida y tanta necesidad acumulada siglo tras siglo, no hay ni una guía que mencione la ubicación exacta o aproximada de un aseo en época romana Están perfectamente identificadas las letrinas tras el teatro y en torno al anfiteatro. Se reconocen las pendientes e imaginamos la lúcida intención de augures y agrimensores de aprovechar el desnivel natural o artificial para la circunstancia. Pero, en rigor, de las retretes del circo no hay noticia: es el nuevo Cluedo...
La lógica de las banderas. Cada facción se debe a su color (así nos lo han contado): azul, rojo, verde y blanco. El imperio Romano no daba puntada sin hilo: si Grecia se debe a sus palabras (aladas), Roma es más de símbolos. Los emblemas, los colores, las equipaciones son elementos indisociables de nuestras competiciones deportivas. ¿Pero por qué precisamente la elección de esos tonos concretos y según qué criterio se pertenecía a uno u otro bando?
A propósito del afamado auriga Diocles (véase más abajo) y del gusto de la época por consignar en mosaicos y pinturas los nombres de los ídolos de masas en ellos representados (e incluso de sus monturas), ¿qué otro célebre y cinematográfico personajes romano es oriundo también de Extremadura? (Atención: en la versión doblada al español el protagonista cita Mérida como su tierra natal, pero en el filme original (en inglés) se menciona otra famosa localidad extremeña, que es...)
Nuestra visión personal y directa de un circo romano y su espectáculo está inevitablemente condicionada por la más trepidante y famosa recreación de una carrera de cuadrigas: Ben-Hur. Raro es el alumno que, si no todo el largometraje, no ha visto por lo menos la referida escena. De nuevo, el recurso cinematográfico nos brinda una maravillosa oportunidad para valorar crítica y comparativamente el rigor histórico de la recreación, o para completar el monumento real con nuestros recuerdos de la película.
PALABRAS
Circo / Hipódromo / Arena / Cávea / Carceres / Spina / Meta / Obelisco / Podio / Palma / Mappa / Auriga / Biga / Cuadriga / Desultor / Facción / Arqueoastronomía / Pompa / Porta pompae - triumphalis / Naumachiae / Editor ludi
ANECDOTARIO
Junto con los de Toledo y Tarragona, el de Mérida es uno de los tres hipódromos conocidos de la Hispania romana.
El circo romano de Mérida fue construido en los primeros años del s. I d.C., por lo que es sensiblemente posterior en el tiempo a los otros edificios para espectáculos de la colonia: el teatro y el anfiteatro. El recinto, que fue sometido a diferentes reformas, parece haber estado en uso hasta el s. VI d. C., aunque ya desde dos siglos antes y a raíz de la implantación oficial del cristianismo es posible que empezara su declive y su consiguiente deterioro.
Su planta (440 m de largo por 115 m de ancho) se cierra en semicírculo en su parte oriental y adopta la forma de una línea mixta en su extremo occidental. En el exterior de este lateral (oeste) se encontraba precisamente la fachada principal del edificio, atravesado por la porta pompae, a través de la cual ingresaba en la arena el desfile ceremonial que servía de preámbulo a las carreras. Justo a ambos lados de esta puerta, se hallaban las carceres o cocheras. Las tribunas de las autoridades y los jueces se situaban, una frente a otra, en el centro de los lados mayores. La pista de carreras estaba dividida por una plataforma (spina) de 240 m de largo y 8,5 m de ancho, que aún conserva la cimentación de los obeliscos que remataban ambas metas y de otros elementos ornamentales.
Una inscripción tardía informa de que el recinto se llenó de agua con la presumible intención de celebrar en él simulacros de combates navales (naumaquias), aunque este hecho ha despertado serias dudas entre los investigadores.
No faltan en Mérida representaciones artísticas con escenas de carreras y aurigas victoriosos. El colosal Mosaico de los Aurigas, expuesto en el MNAR, es uno de los ejemplos más significativos de esta tendencia decorativa de época imperial.
En Itálica fue descubierto a finales del s. XVIII un espectacular mosaico (hoy perdido) que supuestamente representaba el circo italicense, aunque también pudiera tratarse de un motivo figurativo recurrente y estandarizado del Circo Máximo de Roma. En cualquier caso, ni de su ubicación exacta y ni de sus cimentaciones hay datos o hallazgos concluyentes. Es posible que el alumnado desconozca este asunto y también es probable que la contemplación del estadio emeritense le lleve a preguntarse por la existencia de esta infraestructura en Itálica u otros yacimientos por él conocidos.
Gayo Apuleyo Diocles, auriga hispanorromano natural de la provincia de Lusitania, ha pasado justamente a la historia como el deportista más laureado y mejor pagado de la Antigua Roma: sus 1.462 victorias, ni más ni menos, le permitieron amasar una fortuna equivalente a 12.700 millones de euros. Aunque su cuna se la disputan por igual la ciudad portuguesa de Lamego y Mérida, la localidad extremeña ya ha convertido el nombre de "su hijo predilecto" en una marca inseparable de su identidad histórica y patrimonial.
NOTA BENE
El centro de interpretación se complementa con una recoleta sala de proyecciones en la que se emite sin solución de continuidad un vídeo explicativo del yacimiento y de los espectáculos en él desarrollados. Por desgracia, la enorme pantalla ha sido sustituida por un modesto televisor incapaz de atraer el interés de nuestro "tecnologizado" alumnado. A estas alturas del itinerario, y con la inminente llegada del autocar ya en nuestra mente, es comprensible que prefiramos salir a estirar las piernas a la arena del circo como digno cierre de la atividad y merecida despedida de nuestra visita a Mérida.
Pisar la arena (o la hierba, según la época) del circo y sentirse momentáneamente llamados a la gloria en los casi 500 m de longitud de su pista es requisito obligatorio para un aprovechamiento pleno de la visita. Vagar o incluso precipitarse a la carrera por sus 30.000 metros cuadrados, aunque ciertamente tentador, no es quizá lo más recomendable si no queremos que los tiempos se resientan excesivamente o, incluso peor, si tenemos mínimas dudas de que nuestros gritos y silbidos puedan ser escuchados desde el extremo del circuito. A este respecto, hay que recordar que el acceso y la salida de las visitas se realiza exclusivamente por la puerta principal del yacimiento.
Aunque al alumando pueda parecerle que el graderío no es más que material de derribo torpemente amontonado, hay que recordar que está terminantemente prohibido trepar por los restos de la cávea y sus cimentaciones. Además, dado lo irregular del firme, es más que probable que los alumnos desobedientes acaben lamentando contusiones y arañazos varios, o hasta alguna caída, antes incluso de escuchar el silbato de los vigilantes.
El éxito de la visita al circo puede depender sencillamente de la hora a la que se realice. Por razones puramente logísticas (véase, a propósito, lo dicho en Datos prácticos), en esta propuesta de itinerario el circo es la última visita programada. Aunque la mera amplitud el lugar suele atraer la atención de los estudiantes, el cansancio acumulado o la temperatura pueden acabar arruinand o, al menos, desvirtuando la experiencia. No se olvide además que la llegada al circo presupone una breve caminata desde el área del teatro y anfiteatro, por lo que las dotes motivadores del profesorado resultarán fundamentales en esta fase final de la ruta.
EMERITA LVDICA
Durante las jornadas festivas de Emerita Lvdica el horario de apertura del circo y su libre acceso pueden sufrir modificaciones o incluso estar restringido.
En este sentido, es importante recordar que:
I. Uno de los días de la efeméride (suele coincidir con el festivo local: en 2026, tuvo lugar el 21 de mayo, en horario de mañana) el circo acoge una famosa y atractiva recreación de carreras de cuadrigas. Es necesario hacer una reserva personalizada para poder asistir, así como ir convenientemente caracterizado como romano. A este respecto, no se hacen excepciones ni tampoco existe la posibilidad de tramitar una reserva para grupos escolares.
II. El resto de los días, el yacimiento puede visitarse con normalidad y en las condiciones habituales (con entrada), aunque los visitantes ataviados con indumentaria romana acceden gratuitamente al recinto.
III. La reserva de plaza debe hacerse en cuanto se abre el plazo de solicitud, pues el evento atrae a mucho público y el aforo es limitado. Esta advertencia también atañe a la hora de llegada al festejo, pues suelen formarse largas colas en los puntos de acceso.
IV. Los solicitantes deben seleccionar expresamente una facción/zona para presenciar el espectáculo. Dependiendo del bando elegido, el acceso al recinto se realizará por una u otra de las tres puertas habilitadas.
V. La sombra escasea en el lugar, por lo que recomendamos escoger preferentemente la zona sur del graderío (facción roja), donde sí hay una mínima esperanza de que los arbustos alivien a los espectadores. En cualquier caso, agua, protección solar y SOMBRILLA o PARASOL son estrictamente indispensables: desgraciadamente, hemos sido testigos de cómo se iban sucediendo las atenciones médicas por insolación desde el inicio del espectáculo
VI. No hay asientos en el recinto y la organización vela por que nadie se apoye siquiera en los restos del graderío original. Las facciones azul y verde, a pie de pista., están más expuestas al sol, mientras que la blanca y roja (en la parte superior) lindan con el perímetro del yacimiento (desaconsejamos situarse en la zona blanca, porque los restos de la cávea pueden entorpecer la visión).
VII. La organización monta una barra para bebidas y aperitivos en el propio circo, aunque, según dónde esté situado el espectador, llegar hasta ella puede convertirse en toda una odisea.
SERVICIOS
El centro de interpretación dispone de aseos.
El edificio también cuenta con un dispensador de agua embotellada (que no siempre funciona).
Farmacias: Farmacia FHF (LU-VI, 9:00-14:00 y 17:30-20:30), en Av. Marqués de Paterna, 2 (2 min = 140 m).
Tentempié / Alimentación: Junto al acceso al yacimiento hay una tienda de golosinas y frutos secos (Copito), así como un Bar (La Encina). También hay dos supermercados Dia en la zona: en la propia avenida. nº. 30 (LU-VI, 9:00-17:30 y 17:30-21:00), 2 min = 150 m, y en la C/ San Luis, 2 (LU-VI, 9:00-21:30), 2 min = 150 m.
Bancos / Cajeros automáticos: Justo frente al Circo Romano hay un cajero de Ibercaja. En la Av, Juan Carlos I también están las oficinas del Banco Santander (2 min = 180 m), BBVA (4 min = 280 m) y CaixaBank (6 min = 400 m), todas ellas con sus cajeros correspondientes.
ET CETERA
Desde el circo se accede directamente a lo que queda del acueducto llamado Rabo de Buey (de su trazado de kilómetro y medio solo se conservan esos tres pilares y sus arcos intermedios), a cuya canalización pertenecían, por ejemplo, los restos conservados en la Casa del Anfiteatro. Muchos de sus sillares originales fueron reutilizados en la construcción del acueducto de San Lázaro (s. XVI), que, aunque de menor altura, se levanta sobre el trazado de aquel. Bajo los arcos del acueducto discurría la calzada que, a continuación, se bifurcaba en dirección a Córdoba o a Toledo-Zaragoza.
En las inmediaciones del acueducto hay una pequeña zona ajardinada (C/ Mérida de los Caballeros, 1) que, en caso de necesidad, proporcionará a los excursionistas algo de sombra antes del viaje de regreso.