Entre las serranías de Ronda y Grazalema, en un enclave natural privilegiado desde el que la vista abarca las provincias de Málaga, Cádiz y Sevilla, se yergue solitaria la romana Acinipo, encrucijada de los vientos.
De la vida y de la muerte lo sabe todo Carmo: desde su alcor sobre el Guadalquivir, el anfiteatro y la necrópolis del Conjunto Arqueológico de Carmona nos brindan la oportunidad de un hermoso y doliente contraste.
A Mulva nunca se va: siempre se llega. La colina sagrada y verde conserva el magnetismo de una peregrinación. El imponente santuario, faro orgulloso de la serranía sevillana, se debe por completo a la naturaleza y al viajero.